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Administración de riesgos en tiempos de crisis

By marzo 13, 2020 No Comments

Hablar de “tiempos de crisis” se antoja bastante complejo, sobre todo si no atendemos correctamente a lo que definimos cuando usamos la palabra “crisis”.

 

En los últimos días y debido a todas las implicaciones que tenemos a la mano como lo son las bajas en el precio del petróleo, el coronavirus, el desabasto de manufactura y la incertidumbre de la distancia hasta la cual puede llegar este momento crítico en la economía mundial, hablar de crisis tiene un peso importante y de mucha responsabilidad pues platicar en un café acerca de la situación presente no es lo mismo que plantearlo a nuestros asociados y en nuestros propios negocios.

 

En varios momentos hemos comentado la importancia de ver los momentos difíciles como oportunidades, sin embargo ¿hasta dónde puede generarse esa idea o sostenerse en momentos en los cuales los medios de comunicación arrastran cualquier idea y nos dejan con una incertidumbre tan poderosa?

 

Si observamos la realidad corporativa entenderemos que hablar de crisis es bastante complejo pues la palabra está totalmente ligada al ámbito de la percepción. Podemos entender como un momento difícil aquel que tiene que ver con la situación particular de nuestra empresa, o de nuestro país, en este caso, claramente una situación global.

sin embargo de una u otra manera el término es crítico y cada pequeño cambio en momentos así tendrá un impacto en el negocio mismo y en las personas que están involucradas en éste, de todas las maneras posibles.

 

Las crisis siempre involucran cambios. Cambios en la manera de hacer las cosas, en la gestión de habilidades, y hasta en la cultura organizacional de una institución.

 

Esto mismo genera, por definición, cambios en los aspectos financieros y estos pueden ser más o menos duraderos según el acomodo que tome nuestra empresa en esos tiempos de crisis.

Otro cambio importante que se suscita en momentos críticos son los objetivos de la empresa, cambio que con mucha probabilidad provocará la sensación de incertidumbre y temor en todos los integrantes de un equipo, situación que nunca es fácil de manejar lo cual, no olvidemos, puede también sin querer llevarnos a una disfunción que después será difícil de solventar.

 

La única manera de sostenerse en momentos de crisis es primero, conocer perfectamente la corporación y su entorno, para decidir las acciones que se tomarán con miras hacia el futuro que tendremos que calcular con base en la especulación medida de las posibilidades de la situación. En segundo lugar, tendremos que estar totalmente dispuestos al cambio pues finalmente, como bastantes textos que leemos por ahí en los últimos días indican, la única forma de sobrevivir en un entorno difícil es ser adaptable al cambio.

 

En momentos así vale la pena recordar que los eventos que generan las crisis siempre tienen su origen en los mismos riesgos de la empresa, en sus vulnerabilidades, aunque también hay que recordar que lidiar con las crisis depende de la capacidad de respuesta y la eficacia de las decisiones que se tomen.

 

En los estudios más académicos de la administración de empresas siempre se nos sugiere medir la capacidad de riesgos también y por lo tanto la gestión de crisis, pue estos tres son elementos complementarios. Todos ellos siempre apuntan a la sostenibilidad del negocio desde diferentes perspectivas, tanto a corto plazo, como en el futuro inmediato y a un plazo más amplio lo que nos invita a tener una constante reflexión y monitoreo de nuestras empresas.

En momentos como el que estamos viviendo, además de recordar cuáles son los puntos débiles de nuestra propia empresa se hace necesario calibrar y ajustar nuestra adaptabilidad al cambio y recordar que el mundo de los negocios, aunque por épocas no reparemos en ello, siempre tiene dentro de sus componentes los momentos de crisis que cambian el panorama y nos ponen a prueba en un mundo que nunca es fijo, nunca queda inmutable sin que pase nada alrededor.

 

Los momentos de crisis traen consigo siempre ese otro ingrediente; siempre son oportunidades de observar la casa desde afuera, para entender qué le hace falta, cómo podemos rediseñarla si es que empieza a tener problemas de adaptabilidad al clima, o al tiempo, a los nuevos materiales, incluso al diseño. Esta manera de darle valoración y mantenimiento al espacio que habitamos, no sólo es saludable sino que pude traer consigo cambios que son necesarios, y que vistos a la distancia nos parecerá que sin ellos la casa no hubiese resistido los embates del clima, los momentos de crisis, los tiempos difíciles que siempre se han ido o están por venir.

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