¡RIIIIIIIIING! Son más o menos las 10:00 AM y suena el timbre que marca el inicio del recreo. Tienes el balón bajo el brazo porque es tu turno de ser capitán de equipo para jugar fútbol. Frente a ti están todos tus amigos del salón esperando a ver a quién vas a escoger para formar parte de tu escuadra para el partido más importante de la mañana. ¿A quién deberías escoger?

A veces entras a una oficina y te das cuenta que el capitán de ese equipo no supo elegir bien a los jugadores para su “reta” (llamada “vida”): Todos se interrumpen, no saben interactuar, no conocen sus roles y los de los demás; puedes ver con claridad que son un grupo de gente que trabaja junta, pero no son un equipo real. No existe esa sensación de que todos están motivados para llegar a un mismo objetivo. Estamos seguros que no quieres eso para el equipo que se embarque en la aventura del emprendimiento contigo. Para evitar esa TERRIBLE situación, creamos estos consejos para que armes al equipo ideal.

Define el propósito de tu equipo.

Si tienes que armar una casa, tal vez alguien que sepa arreglar computadoras no sea el mejor miembro. Antes de elegir a los miembros de tu equipo, comienza definiendo qué es lo que harán y para qué necesitas a tu equipo. Sin un objetivo claro, sólo tendrás a un grupo de gente que trabaja bien y se cae increíble, pero que realmente no llega a ningún lugar. Saber cuál es la meta te ayudará a identificar cuáles son las tareas diarias de tu equipo y cómo se verá tu rutina, de esta forma podrás elegir personas que puedan hacer esas tareas o aprender a hacerlas rápidamente. Conocer a dónde quieres llegar te ayudará a definir cómo quieres llegar y así podrás elegir a las personas que te llevarán ahí.

Conócete a ti mismo.

Todos sabemos que no podemos hacer todo solos. El día sólo tiene 24 horas y aun la persona más hábil e inteligente que conoces no podría llevar un emprendimiento al éxito por sí mismo. Siempre he pensado que, hablando de equipos, somos como el teclado de una computadora: si bien cada tecla podría funcionar por sí sola; cuando estás con otras teclas puedes escribir oraciones completas y comprensibles (y no sólo “ffffff”). Es por eso que debes conocer cuáles son tus propias habilidades y tus cualidades, pero más importante que eso, conocer cuáles son esas cosas en las que fallas y no sabes cómo hacer, así sabrás qué letras faltan en tu teclado para escribir correctamente. Si eres bueno para números y análisis de datos y tu equipo necesita a alguien que pueda plasmar tus análisis en gráficos, probablemente busques a una persona que tenga esa inteligencia visual que careces. Dicho de otra forma, si tú ya eres un delantero, probablemente necesites jugadores en otras posiciones del campo.

No todo es sobre trabajo.

No sólo debes considerar las tareas que sabes y no sabes hacer; el ser humano es multidimensional y no es una máquina que sólo se dedica al trabajo. También tienes estados de ánimo, personalidad, carácter y más facetas que te hacen una persona completa. Habiendo dicho esto; usualmente no es lo mejor tener perfiles que son iguales al tuyo. Así como con el trabajo, tener personas que se frustren con lo mismo que tú y en la misma intensidad sólo causaría estancamientos cuando encuentren ciertos problemas y todos tendrán la misma perspectiva para afrontarlos. Como todo en esta vida, la clave está en la variedad y el balance. Encuentra los “fallos” (a falta de mejor palabra), que tiene tu forma de ser e identifica qué tipo de persona compensa tus puntos más bajos y como tú puedes compensar los suyos. De esta forma, tendrás un equipo que puede apoyarse en cualquier situación y el ánimo nunca decaerá.

Para qué estamos aquí.

Hace un tiempo tenía algunas dudas sobre cómo diseñar una entrevista de reclutamiento para un perfil de programador, así que me acerqué con un especialista experimentando en recursos humanos para que me orientara y la primera pregunta que me dijo que solía hacer a sus candidatos era “¿Cuál es tu propósito en la vida?”. No lo preguntaba para hacerse el interesante o para conocer mejor a la persona; sino para saber si los ideales, metas, valores y demás del candidato iban con los suyos y los que quería difundir en la empresa. Hacer que tu equipo esté alineado con el impacto que quieres que tu emprendimiento tenga hará que trabajen mucho mejor y en verdad sientan que son parte de algo importante y no sólo estén sentados viendo una pantalla para cobrar a final de mes. Un equipo será mucho más fuerte si todos sus miembros apuntan a un mismo objetivo y a un mismo propósito.

Estos cuatro apartados son sólo el inicio de tu viaje para crear al mejor equipo del mundo; aquel que hará de tu idea una realidad. ¿Tú ya encontraste a las personas ideales para tu emprendimiento?

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