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Cómo innovar en un mundo de cambio perpetuo

By abril 9, 2020 No Comments

La innovación como parte esencial de la economía en el siglo XXI conserva en sí misma una contradicción pues ¿cómo es posible innovar si el futuro siempre llega con innovaciones y todo el tiempo el correr hacia el futuro nos deja insertos en presentes ya superados?

La innovación es una determinante esencial del crecimiento económico y el bienestar intergeneracional en el período a largo plazo. Entendido esto, mientras el tiempo corre a pasos agigantados, siempre quedan rezagados grupos, elementos, empresas o economías. Es en esos fragmentos de necesidad que se fraguan las oportunidades, es decir, la innovación no sólo es un elemento integral de las economías poderosas, sino una oportunidad constante en las economías en proceso.

En diversas ocasiones hemos tratado el tema de encontrar en las faltas una oportunidad, pero podríamos decir que en este caso, cuando la pregunta es si es posible la innovación en un mundo que cambia por horas, se evidencia que mientras las desigualdades en la velocidad o las maneras de cambiar persistan como una característica de la economía, siempre habrá un área de oportunidad que se gesta en aquellos lugares, áreas, contextos donde el futuro arrastra pero no da la oportunidad de digerir .

Me atrevería a mencionar que incluso en países con un alto valor de industrialización, y que se insertan de manera perfecta en el mundo económico presente, hay ciertos rezagos y es ahí donde la innovación es necesaria. 

Tal vez la contradicción estará en caminar hacia allá, es decir, si nuestro ámbito de innovación se quiere plegar en una atmósfera que es o ha sido desde siempre un elemento cambiario global, será muy difícil encontrar esa oportunidad porque cuando hablamos de innovación estamos también hablando de una actitud,  entonces, en esos lugares probablemente la innovación es algo con lo que se vive el día a día, pero ¿qué pasa con las economías emergentes? con los países con cierta resistencia al cambio, con el carácter de ciertas poblaciones que por su edad muchas veces no están interesados ya en presidir esos cambios..

Pues es ahí donde tenemos áreas de oportunidad para cambiarlo todo, y mediante la innovación que no es otra cosa que nuevas respuestas a las mismas preguntas, es que podemos generar cambios que de igual manera sucederían pero con mayor lentitud, y a la vez es en estos contextos que podemos tener en la mano las maneras en que queremos que se susciten los cambios mediante nuestras innovaciones y es también ahí donde nuestra creatividad tiene lugar.

 

La capacidad de innovar siempre fue un factor que contribuyó al éxito de una organización. Las organizaciones que disponen de los recursos necesarios, de una poderosa motivación para innovar y de un clima organizacional que permita y fomente ideas innovadoras, son exactamente aquellas que innovarán rápida y exitosamente. La capacidad de innovar representa, por lo tanto, la capacidad de generar continuamente conocimiento e ideas.

El proceso de innovación es muy complejo y multidimensional ya que muchos factores interactúan para hacerlo posible.

En general, las organizaciones que disponen de los recursos necesarios, la motivación para innovar y un clima organizacional que permite y alienta el surgimiento de ideas innovadoras, son exactamente las que permitirán que esta práctica se haga de forma rápida y exitosa.

La capacidad de innovar está representada por la capacidad de transformar continuamente el conocimiento y las ideas en nuevos productos, procesos y sistemas, en beneficio tanto de la organización como de los accionistas de una empresa.

La innovación es en realidad la única alternativa con respecto a la supervivencia y al mantenimiento de la competitividad entre las organizaciones.

La capacidad de desarrollar nuevas ideas se ha convertido en una prioridad para muchas organizaciones. La intensa competencia mundial y el desarrollo tecnológico han hecho de la innovación una fuente de ventaja competitiva. La investigación sobre innovación ha abordado varias formas como el uso de niveles de innovación en individuos, equipos, proyectos u organizaciones.

La definición de innovación se ha convertido en un tema de sumo interés tanto para investigadores como para diferentes industrias. De hecho, se considera que la forma en que se ha definido la innovación dentro de una organización determinará el futuro de ésta. Los científicos y la industria han utilizado un enfoque diferente desde muchas perspectivas con respecto a la definición de innovación tanto en productos como procesos y mercados.

 

Sin embargo la innovación se ve fuertemente afectada por la forma en que las organizaciones definen el mismo concepto. Esto genera una serie de implicaciones críticas para las organizaciones y crea un nuevo orden para la innovación en la gestión.

Los términos “revolucionario”, “disruptivo”, “irregular” o “descubrimiento” que han usado autores desde Freeman, hasta Tushman y Anderson, pasando por otro más, definen la innovación en términos de efectos más que en términos de sus atributos.

Lo cierto es que en el peso de este concepto que define cada autor, compañía, país, o modelo económico a su modo, se encuentra la piedra angular del éxito, al menos hasta los últimos años, sin embargo la pregunta sigue redundando en la cabeza y volvemos a ese lugar en el que de manera definitoria nos cuestionamos, ¿es posible la innovación en un mundo que usa el tiempo de manera tan apresurada para continuar escribiendo futuro?

La respuesta tal vez podríamos encontrarla en la definición de tiempo, historia, disrupción y continuidad; a lo cual hace mucho, mucho tiempo ya Immanuel Kant decía: “Así como el espacio es el sentido exterior del ser humano, el tiempo es el sentido interior de éste mismo.

De tal forma que el sentido y el concepto de tiempo, al ser de alguna manera propio de un ser humano o de una comunidad, un pueblo, un periodo histórico, puede ser roto, o quebrado, o desarticulado por una innovación. 

Pero ese tiempo es diferente en cada contexto. Tal vez ahí es donde podríamos poner nuestros esfuerzos, en saber dónde queremos innovar.

Y así es como la innovación, entendida como disrupción, es posible para cada uno de nosotros, ¿la clave? encontrar dónde, cómo, porqué y con qué es que queremos innovar.

De tal manera, si somos capaces de ver la fragmentación de un mundo que aunque uno sólo, vive momentos distintos, y es bajo el análisis de ello que podríamos insertar el cambio, la innovación, el salto cuántico, ¿no es acaso que si revisamos la historia del mundo así ha sido siempre? Pensemos en Aldous Huxley; en literatura pudo ver venir lo que se ha convertido en el futuro de casi todo el mundo; pero hay regiones, continentes, contextos; y lo que para un grupo humano es el presente mismo, “El mundo feliz” de Huxley es el futuro…

Él lo entendió muy bien, en su momento sabía que solo veía venir algo que con el tiempo se volvió el presente de algunos, y hoy mismo aún sigue siendo el futuro de otros. 

La innovación no es otra cosa que la disrupción histórica que seamos capaces de generar en un mundo u otro y todos ellos conforman la historia de la humanidad, de la ciencia, del pensamiento humano.

La innovación es pasado, presente y futuro. Hay que aprender a leerla en su justa medida, contexto y tiempo que no es el tiempo de otros, sino de quien lo analiza.

El tiempo es un sentido interno, distinto de otros, de todos; por lo cual innovar es romper con moldes y hay muchas formas de hacerlo, y muchos contextos donde practicarlo, todo tiene que ver con los catalejos que miramos el mundo o el pedazo de mundo que vemos.

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