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Economía circular

By marzo 13, 2020 No Comments

Uno de los temas más interesantes en el transcurso de este año qe termina ha sido sin duda todo
aquello que está enfocado en la supervivencia de nuestro planeta y nuestra responsabilidad en poner
a salvo el lugar que nos da cabida.

Es evidente que la palabra sutentabilidad se repite cada vez más en el vocabulario de la economía y
los negocios, pero cuando tratamos de ponerlo en práctica mucha de la teoría se nos escapa pues los
paradigmas de las últimas decadas nos han llevado a idearios donde la innovación, la generación de
productos, de empleos y de sustentabilidad económica no siempre ha sido una aliada de los recursos
naturales de nuestro planeta.

La realidad es que hoy por hoy, el tema ambiental, la salud de este planeta que nos cuenta como los
principales residentes de su haber y los problemas ecológicos que ponen en peligro nuestra propia
subsistencia no dan tregua y es necesario cambiar un sinnúmero de paradigmas que venimos
cargando ya como un peso muerto en la necesidad de verificar otras maneras de desarrollarnos
como sociedad, como seres humanos, como especie.

Uno de los grandes logros al menos en el nivel de las ideas, el cual poco a poco va incluyéndose ya
en los temas centrales del mundo de la economía y los negocios es la “economía circular”, y hemos
decidido poner el tema sobe la mesa en estos últimos días del año para generar más que una
discusión, una reflexión y sobre todo tomar la temperatura a esta práctica que poco a poco irá
tomando un lugar central en los ámbitos económicos del mercado global sobre todo porque nuestra
subsistencia nos lo demanda y porque si no somos capaces de comprender nuestra propia
supervivencia en este planeta como tema central, no importará ninguno de los altos desarrollos que
tenemos hoy como la especie más compleja que al parecer ha tocado este lugar que llamamos tierra.

El término sostenibilidad viene ocupándose ya desde el siglo XVIII en textos que promovían en ese
momento la importancia de darle continuidad al negocio de la madera en función de su renovacion y
no sólo su extracción; esto con el fin de ser no sólo respetuosos con el medio ambiente sino también
con las posibilidades de un negocio rentable pues al ser “sustentable”, podría ser mucho más
productivo.
A partir de entonces y durante todo el siglo XIX y XX se considera que debe haber
aproximadamente unas 300 definiciones de sustentabilidad sore todo en el ámbito de la ecología
cuyo central foco desde los años sesentas y hasta ahora ha sido la necesidad de observar que los

recursos naturales de este mundo que habitamos no son eternos y tienen que ser usados
responsablemente en favor de nuestra propia vida.

Así pues hemos llegado a este presente caótico en el cual la resiliencia de la tierra empieza a
decrecer, y en la portada del Times tenemos a una niña que se esfuerza de manera casi obsesiva por
hacernos entender que el planeta nos está cobrando el uso constante e indiscriminado de sus
recursos y como quedó claro en las últimas negociaciones de París, a los países les importa el tema
pero no lo suficiente como para comprometerse demasiado en soluciones a largo plazo.

Desde esta trinchera nuestros esfuerzos al menos se decantan en mostrar no sólo como posible sino
como necesaria lo que los investigadores socioeconómicos han llamado “economía circular” para
que al tener en mente este concepto, nuestras ideas de emprendimiento, innovación y optimización
se orienten hacia ese lugar pues no habrá otra manera de entender la economía presente y futura si
no lo es en este tenor.

El término “economía circular”, ligado profundamente a aquel término de sustentabilidad, apareció
en la décadas de los setentas enfocado en términos de la economía industrial y en la prevención de
sus desperdicios, su importancia como generador de empleos locales, la necesidad de eficientar sus
recursos y el cuestionamiento ya en aquel momento de lo que algunos autores llamaron la
desmaterialización de la economía industrial.

El concepto más nuevo y comprensible es aquel generado por la Fundación Ellen MacArthur quien
la ha descrito como la “economía industrial restaurativa y regenerativa en intención y diseño”, esto
es, una economía capaz de mantener sus productos, materiales y componentes a su máxima utilidad
y valor desde el momento mismo de ser diseñados.
De esta manera podríamos decir que la Economía Circular es por definición, el sitema regenerador
en el cual los recursos utilizados y sus desperdicios, emisiones, y energía utilizada son reducidas a su
mínimo posible, mediante la desaceleración, el cierre y la minimización de los ciclos de materiales
y energía. Esto puede sólo ser posible a través del diseño duradero, el mantenimento, la reparación,
el reuso, la remanufactura, el reacondicionamiento, y el reciclaje.
¿Hemos considerado estos puntos en nuestros ámbitos de innovación y de empresa o aún seguimos
viviendo en el siglo XVIII sin considerar que estamos a la mínima capacidad de nuestro mundo que
muestra huellas palpables de nuestro paso por estos siglos de historia humana que aunque han sido

los menos, sí han sido los más palpables en cuanto a los daños que hemos causado a nuestro
entorno?

Siempre hems considerado que un problema es una oportunidad. Hemos desplegado bastante tinta
en estos textos subrayando este sistema casi como un mantra que nos ayude a entender que siempre
está a nuestro alcance la posibilidad de crecer, negociar, emplearnos y hacernos mejores productores
de ideas y de soluciones rentables a través de observar aquello que se necesita a nuestro alrededor.
En el caso de la Economía Circular es evidente que existe un alto porcentaje de industrias y
empresas que “necesitan” con urgencia soluciones circulares para sus negocios.
Tal vez en favor de ellos, pero sobre todo en favor de nosotros mismos y de este mundo que nos ha
dado casa, es que sea tiempo de proponer soluciones innovadoras para la minimización de los ciclos
de uso de los materiales ya existentes en las distintas industrias y por lo tanto al posible descenso de
deshechos que producimos con nuestro productos y que tanto daño hacen a nuestra tierra.

La economía circular es una necesidad para la supervivencia del ser humano pero sobre todo es
también, puede ser, una gran oportunidad para diseñar desde ya, otra forma de desarrollar nuestras
habilidades, nuestros productos, y nuestra soluciones.

Que los años venideros sean sustentables, llenos de oportunidades circulares; lo suficientemente
responsables como para seguir generando ideas, innovaciones, creando empleos y cambiando vidas.

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