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Economía de guerra

By abril 9, 2020 No Comments

En los últimos días las preocupaciones de todos son más o menos dos; primero la salud en el mundo; de cada uno de los residentes de este mundo que por primera vez vemos el peligro de frente y que esperamos que no nos toque ni a nosotros ni a alguno de nuestras familiares pasar por el infierno de este virus que ha venido a romper la vida como la conocíamos; en fin, supongo que nada que se pueda decir es extraño a los ojos del otro e incluso no dudo que muchos prefieran no seguir leyendo pues hay también entre nosotros cansancio, desesperación, impotencia. Sin embargo, el mundo sigue girando y debemos verificar el acomodo de nuestra sociedad que se ha de ajustar a los nuevos tiempos y se empieza a preparar para el momento en que la pandemia pase y nos hallemos de frente al monstruo de los restos económicos que nos dejará esta crisis. 

Lo que se ha dicho en todos los medios más o menos respetables es que hay que estar atentos pues lo que se nos viene encima es una “economía de guerra”; y claro, para algunos suena más o menos comprensible, y digo más o menos a sabiendas de lo poco que hemos leído acerca de las circunstancias económicas de las posguerras del siglo pasado, pero para otros es como decir algo que no sólo no imaginan sino que en realidad no pueden imaginar o presentir. ¿Qué significa llegar a tener una economía de guerra en pleno siglo XXI?, sin un conflicto armado sino una situación que nos deja sin armas frente al futuro el cual tendremos que enfrentar solo con lo que nos queda en las manos y que ha quedado caduco a hace ya un mes, y que a la vez envejecerá más aún en otro mes más.

Incluso los números en economía antes de confinarnos a nuestros “espacios seguros” serán otros y hoy, se encuentran hechos un desastre:

El petróleo tiene un costo de aproximadamente 10 dólares el barril, el dólar se compra en 25 pesos, en fin, viajar no es tan fácil como suponíamos hace un mes. Todo, todo ha cambiado y ahora hay que empezar a verificar cómo será enfrentar esta nueva realidad.

En fin, que cuando hablamos de economía de guerra hay ciertos factores que no estará de más recordar y revisar y que seguramente nos servirán en el futuro próximo:

Los tres grandes rubros que sostienen una economía de guerra son los impuestos, el comercio y el racionamiento.

En el caso del comercio tenemos que generalmente se intenta que cada país sea capaz de producir lo que consume, es decir, no depender de otros, pues esto es más barato y no tiene implicaciones económicas como lo son el traslado y los costos que esto implica en todos los sentidos.

La cadena de suministros siempre cambia al lugar más sencillo y éste siempre es el propio. Eso también implica un desabastecimiento de productos que muchas veces y sobre todo en nuestra época es algo que ni siquiera podemos imaginar. Por lo tanto, la idea de libertad cambia en una economía de esta índole. No tenemos formas de entender la no elección desde el momento que el capitalismo ha crecido en nuestras regiones y esto tiene ya mucho tiempo sucediendo, por lo tanto de poco a poco, nos ha hecho una forma de vida. 

Por otro lado están los impuestos. Los impuestos en general, antes de la globalización y sobre todo en épocas de posguerra, siempre fueron entendidos como un recurso del cual el Estado se hacía para financiar cuestiones importantes para la misma nación; sin embargo, con las nuevas formas que nos ha dejado el neoliberalismo y por lo tanto la globalización, la idea de cobrar impuestos queda en otros rubros pero no en el ciudadano forzosamente, es decir, no siempre. 

Eso que ahora llamamos subsidios, en realidad son una forma de aminorar la carga al consumidor final que es el ciudadano de un país para que éste pueda consumir, sin embargo esto se da de manera racionada es decir, lo usual en una economía de guerra es cobrar más impuestos a quien más gana, con lo cual ganar más no es forzosamente una mejor idea, es decir, los subsidios son realmente para la gente más necesitada y los que tienen sueldos o ganancias mayores hasta ciertos parámetros son los que suelen llevar en los hombros la economía del Estado claro, con ayuda del mismo que está ahí para remediar y decidir a dónde se pone el dinero que está totalmente contabilizado y medido.

Podríamos decir que hoy es así, pero no es verdad, en el caso de Alemania que ya esta muy lejos de ser un país de posguerra, se llega a pagar hasta el 60% de los ingresos totales pues creámoslo o no, hay muchas deudas de guerra que aún cargan y además, la idea de los subsidios del Estado es algo que sigue generando una economía más sana, sí, pero en el nuestro caso, sobre todo en América, en todo el continente, nos puede parecer incluso fuera de toda proporción. 

No debemos olvidar que nuestra región nunca ha vivido algo parecido a lo que fueron tanto la Primera como la Segunda Guerra Mundial.

Finalmente está el racionamiento, que en diversos estudios ha quedado demostrado que en realidad no sirve mucho para una economía de guerra, pero más allá de los análisis, lo cierto es que se usó, y se sigue usando. Consiste específicamente en racionar ciertos productos al público dadas las circunstancias que por ejemplo hemos visto en estos últimos días en los cuales la gente intenta hacerse de una cantidad importante de productos lo cual genera que, al subir la demanda, el costo suba y entonces en lugar de ayudar a la economía nacional se vuelva un problema pues sólo algunos tienen acceso a ciertos productos básicos. Con el racionamiento lo que se busca es que todos pudiesen hacerse de la misma cantidad de productos, generalmente de origen nacional, dadas las mismas problemáticas de la cadena de distribución, con lo cual resultaría más fácil o más barato consumir los productos locales y el mismo número siempre.

Sin embargo, si por un momento pensamos en la economía global, es precisamente el hecho de abaratar costos, lo que hizo que la globalización tomara un lugar en nuestra historia económica y no sólo eso, sino que nos hizo entender el comercio y el mundo de una manera distinta.

Si nosotros tuviésemos “una economía de guerra” hoy, debido a la problemática causada por las consecuencias del COVID-19, algo es claro; de poco a poco y de alguna manera seguramente entrarían en nuestros territorios productos otros que estaríamos dispuestos a comprar y nosotros mismos seríamos productores de enseres que otros países pagarían incluso bajo la consigna de la escasez y la pobreza general. 

Esto nos deja al final con una reflexión que podríamos intentar antes de cualquier final de pandemia y es que, la cooperación internacional es lo único que puede hacernos más fácil el paso de esta crisis económica a una economía un poco más parecida a la que teníamos antes de esta disrupción. 

Algo es verdad, para que eso suceda se necesita tiempo; ojalá no tengamos que tropezarnos con las mismas piedras de otros siglos para entender lo que llevamos años ya entendiendo y practicando. La economía global es una forma de cooperación que seguro puede ayudarnos a salir más pronto de cualquier crisis y cualquier momento incluso éste que es parecido a una posguerra, una disrupción histórica, un momento de quiebre económico, politico y social.

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